Con la calma, la paciencia, el mimo que se le da a la elaboración de un buen guiso, los Miami Heat siguen dando pasos hacia adelante, para llegar al nivel que le llevó la temporada pasada a ser finalista de la NBA. Un proceso que se va produciendo, dirigido de la mano del coach Erik Spoelstra que tiene todo el crédito del mundo en la franquicia de Florida. La pasada madrugada, le ganaron al mejor equipo de la competición, los Utah Jazz. Un claro ejemplo de que el equipo va reencontrando sensaciones, de cara a lo que está por venir.
Y eso que el inicio de
competición fue bastante negativo. Daba la sensación qué el esfuerzo realizado
para llegar a las finales del pasado curso les había dejado vacíos, sin
energía. A este factor se le sumaron las lesiones, de las que ya adolecieron en
la final ante los Lakers al no poder contar con plenas garantías con Bam
Adebayo y el esloveno Goran Dragic.
Con todo este panorama,
los Heat que también comenzaron cortos de preparación, se vieron ubicados en
las últimas posiciones de la conferencia este, fuera de los Playoffs, una
posición nada acorde con la calidad de la plantilla. Pero lejos de ponerse
nerviosos, han tenido la paciencia en ir recuperando efectivos y en esperar a
que el equipo haya cogido un mejor tono físico.
Era de esperar que Miami
con el paso de los partidos iría subiendo peldaños en la clasificación. En la
actualidad ya son quintos en el este a tan sólo medio partido de Toronto
Raptors. Su plantilla poco ha variado respecto al año anterior, con lo que a
poco se entonaran, los resultados llegarían. Las marchas de Jae Crowder y
Solomon Hill, fueron reemplazadas por Avery Bradley procedente de los Lakers,
Maurice Harkless tras su paso por los Knicks y por el nigeriano Precious
Achiuwa, elegido en la posición número 20 del pasado draft. Es decir, el núcleo
duro del equipo sigue y debe tener recorrido para años.
Una plantilla, con una
mezcla de jóvenes y veteranos de plenas garantías. Si a un Jimmy Butler
sensacional, más calmado y racional, a un Bam Adebayo poderoso en la pintura, a
una tercera espada cómo Goran Dragic, le sumas el descaro y la efectividad en
el lanzamiento exterior de Duncan Robinson, Tyler Herro o Kendrick Nunn, el
trabajo oscuro y el oficio de Kelly Olynyk o Meyers Leonard y la veteranía y
clase de André Iguodala o Avery Bradley, te queda una de las plantillas más
compensadas de toda la NBA. Sin olvidarnos del mentor, Udonis Haslem, en su
decimoctava temporada y con tres anillos en su haber, alecciona y aporta su
experiencia y sapiencia al servicio del grupo.
Tan sólo nos queda
comprobar si el punto de cocción idóneo de los Heat, llegará en el momento
importante de la temporada, en los Playoffs y sí le servirá para cómo mínimo
repetir el sensacional curso pasado. Veremos si les alcanza…
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