Cuando las cosas no funcionan y el resultado no es el esperado, no queda más remedio que cambiarlas. Esto pasa en todas las situaciones que se pueda encontrar uno en la vida, ya sea en relaciones personales o profesionales. Si algo no carbura, hay que tomar decisiones por dolorosas que puedan ser. En momentos puntuales, es necesario un cambio brusco de rumbo. Es lo que debe hacer cualquier embarcación que navega hacía la deriva y amenaza con hundirse.
Esto es lo que les ocurre
a los actuales Dallas Mavericks, que actualmente ocupan las últimas posiciones
de la Conferencia Oeste. Con una racha de cinco derrotas seguidas, presentan un
balance negativo de ocho victorias y doce derrotas. El equipo dirigido por Rick
Carlisle no hizo los deberes correctamente antes de comenzar la competición y
ahora está pagando por ello.
Tras una buena actuación
en los Playoffs de la temporada pasada, en la que cayeron ante Los Ángeles Clippers,
a los que les llegaron a plantar cara con un equipo bastante inferior en
recursos, se esperaba que en esta campaña dieran un paso hacía adelante y se
convirtieran en uno de los gallitos de la conferencia oeste.
Nada más lejos de la
realidad, el equipo de Mark Cuban no se movió lo suficiente y no reforzó al
equipo con jugadores de garantías, para dar un salto de calidad. Las llegadas
de James Johnson, Josh Richardson y Wesley Iwundu, unidas a sus dos elecciones en
el Draft, Josh Green y Tyrell Terry, se antojaban sobre el papel insuficientes
antes de comenzar la competición. El tiempo parece estar dando la razón.
Por si fuera poco, los
Mavericks perdieron a un gran jugador de equipo, que personalmente parece un
poco infravalorado. Ser el hermano de Stephen Curry es lo que tiene, pero Seth
Curry me parece un fantástico jugador de equipo, con un magnifico lanzamiento exterior.
Si algo adolece el equipo tejano, es de anotadores y su marcha no ha hecho más
que restar. Perder un activo de estas características ha sido imperdonable.
En el apartado anotador
los Mavs necesitan más activos. Más si cabe, cuando el segundo de abordo, el
letón Kristaps Porzingis, que debería ser el jugador que libere a Luka Doncic,
se encuentra muchos partidos fuera de la cancha, debido a sus constantes dolencias
físicas. Si a eso se le suma que el tercer jugador con más puntos en las manos,
Tim Hardaway Jr realiza un partido bueno y tres malos, con una irregularidad y
anarquía dignas de estudio, el panorama que se presenta es bastante desolador.
A todo esto, Luka Doncic
en su tercera temporada en la NBA, comienza a ponerse nervioso, tanto dentro de
la cancha, donde en momentos puntuales de los partidos se le ha visto algo incómodo,
como con sus declaraciones fuera de ella. “No tengo mucho más que decir. Nunca
había sentido algo así. Tenemos que hacer algo, porque esto no va bien”.
Palabras del esloveno que dejan a las claras el descontento actual del jugador,
con lo que le está sucediendo al equipo.
Mucho deben cambiar estos
Mavericks para volver a ser un equipo competitivo. Muy lejos quedan las
cuarenta y tres victorias de la pasada campaña, aunque todavía están a tiempo de
revertir la situación. Veremos…
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