Derrota azulgrana por 69 a 76, ante un ASVEL que le tiene tomada la medida al equipo dirigido por Sarunas Jasikevicius. Esta Euroliga es un verdadero campo de minas y cualquier partido se puede convertir en una trampa, el Barça puede dar fe de ello en el día de hoy. El poder físico francés volvió a ser demasiado para los locales, que como ocurriera en la primera vuelta, salieron derrotados.
Inicio dubitativo
azulgrana
El inicio de partido ya
auguraba que no sería fácil para los locales. El atasco en ataque es digno de
mención. Las defensas se imponían y el único capaz de anotar por parte
azulgrana, no era otro que Nikola Mirotic, autor de los seis primeros puntos de
su equipo. Se llegaba al ecuador del primer cuarto con un exiguo 6 a 8 y
Jasikevicius se veía obligado a pedir tiempo muerto para arengar a los suyos.
En estos instantes el
Barça se sostenía en el marcador merced a sus hombres interiores. El 0/6 en
lanzamientos en este primer cuarto de Corey Higgins y Alex Abrines son un claro
ejemplo. Comenzaban las rotaciones de Saras en busca de soluciones, pero el
poderío físico francés se imponía, llegando al final del primer cuarto con una
ventaja visitante por 15 a 19. Su hombre hasta el momento era Moustapha Fall
autor de cinco puntos y dos rebotes.
El físico se impone y
hay que bajar al barro
El inicio del segundo
cuarto no cambió la tónica del partido. El equipo azulgrana se golpeaba una y
otra vez, contra el músculo francés, pero tras una técnica al entrenador
visitante T.J. Parker, los de Saras conseguían poner las tablas en el marcador
en el minuto 13. Culminaba la remontada Brandon Davies, autor de diez puntos en
la primera mitad, para poner el 21-19 y Parker paraba el partido, queriendo
evitar el despegue local… y lo conseguía.
En ese instante, llegó el
momento del exjugador de NBA y ganador de dos anillos con los Miami Heat,
Norris Cole que con un dos más uno ponía en ventaja otra vez a los visitantes
26 a 28 en el minuto 14, dando a entender que los franceses iban a luchar hasta
la última jugada. Pero cómo viene siendo habitual, los de Saras ajustaron en
defensa y con un parcial de 5 a 0 culminado con un contraataque por Pierre
Oriola le daban la vuelta al marcador. Terminaba el segundo cuarto con una
exigua ventaja azulgrana por 35 a 34 y con todo por decidir en el Palau.
Combate igualado a
puntos
Salió el equipo azulgrana
con el objetivo de distanciarse en el partido y con cinco puntos consecutivos
de Mirotic parecían lograrlo. Seis puntos de ventaja en el marcador nada más
empezar parecían un buen botín, pero nada más lejos de la realidad. Sendos triples,
éste último del incisivo Norris Cole, colocaban de nuevo el empate en el
luminoso.
El partido se convirtió
en ese preciso instante en un combate de boxeo y no porque el partido fuera
sucio precisamente. Quien encajara mejor los golpes se llevaría la victoria.
Una canasta local, era contrarrestada automáticamente por otra visitante y así
a lo largo de todo el tercer cuarto. La intensidad en la cancha era muy
palpable desde fuera de ella. Terminaría este tercer acto con un triple del
norteamericano del Villeurbanne, David Lighty que dejaba el 54 a 54, con todo
por decidir.
Nadar y nadar para
ahogarse en la orilla
El último periodo comenzó
con el colapso local en ataque, incapaz de anotar una canasta en los primeros
dos minutos y medio de cuarto. Por suerte para los de Saras, el ASVEL no supo
aprovechar la ocasión y se llegaba a los seis últimos minutos de partido
empatados a 58. Pero a falta de cinco minutos para el final, con dos triples
consecutivos, el equipo presidido por Tony Parker, tomó su mayor ventaja y dio
un golpe definitivo. Tanto se desgastaron los azulgranas, que a falta de tres
minutos se les acabaron las pilas. El físico y la intensidad del ASVEL dejó
vacíos a los de Saras que vieron cómo se les escapaba la victoria.
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