“Si tienes un sueño, persíguelo cueste lo que cueste”. Estas palabras salían de la boca en una entrevista del hombre del que todo el mundo habla en este principio de temporada de la NBA, James Harden.
La “barba” acaba de ser
multado con 50.000 dólares por violar los protocolos de salud y seguridad de la
NBA. Harden se habría saltado estas normas, cuando acudió a una fiesta privada
el 21 de diciembre. Este hecho ha provocado también la suspensión del primer
partido que deberían disputar los Rockets ante los Thunder, por no disponer de
jugadores suficientes.
El jugador que fuera
elegido el nº 3 del draft del 2009 dista lejos hoy por hoy, de ser un jugador
serio y profesional. Pasado de peso, sus reiteradas y conocidas visitas a clubs
de striptease, sus apariciones en éstos sin llevar la mascarilla lo dejan en
muy mal lugar. Harden enfadado con los dirigentes de los Rockets, al que les ha
exigido un traspaso, parece haber arrojado la toalla.
Su actitud no deja de
sorprender. Un jugador que siempre ha luchado por hacerse un hueco en la liga, hasta
llegar a ser una estrella de la competición, contrasta con la dejadez mostrada estos
últimos tiempos.
Cabe recordar que fue
pieza clave en aquellos bisoños Thunder junto a Kevin Durant y Russell Westbrook.
Siendo el complemento de ambos desde el banquillo, motivo por el cual se llevó
el premio al mejor sexto hombre en la temporada 2011-2012. Aquellos Thunder fueron
capaces de llegar a las finales de la NBA ese mismo año, en el que cayeron ante
los Miami Heat de Lebron James, Ray Allen y compañía.
Posteriormente fue
traspasado a Houston, donde tendría todo el protagonismo que él reclamaba y que
en el equipo que Oklahoma tenía que compartir. Allí explota y convierte al
equipo de Texas en un fijo en los playoffs, llegando a dos finales de
conferencia en los que caerían contra los todopoderosos Golden State Warriors.
Harden, a sus 31 años y
siendo el máximo anotador de la competición los tres últimos años, parece agotado
y su ciclo en los Rockets, también. Tendremos que ver en las próximas fechas si
todas estas acciones poco profesionales son una manera de presionar buscando un
traspaso a un equipo con garantías de conseguir ese tan deseado anillo, o por
el contrario se debe a un agote psíquico ocurrido por estar tantas temporadas
al máximo nivel. Sea como fuere nos gustaría preguntarle a la zurda con más
clase de la NBA, ¿Qué te ocurre Harden?
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