Habemus lío. A una semana de comenzar la temporada de la NBA, Brooklyn Nets ha dado un golpe encima de la mesa y ha anunciado en un comunicado que Kyrie Irving no volverá a jugar ni a entrenar con el equipo, hasta que no pueda hacerlo a tiempo completo. Recordemos que la negativa de Irving a vacunarse del Covid-19, le impide jugar y entrenar con normalidad. Era una patata caliente que tenía en su tejado la franquicia de Brooklyn y ha querido cortar de raíz el problema.
Ahora la pelota está en
el tejado del jugador y lo cierto es que no parece que se vaya a resolver
rápidamente. Kyrie se ha mostrado tajante y muy seguro en su convicción de no
vacunarse, pero tras pronunciarse la franquicia, las opciones de un final feliz
para las dos partes parecen complicadas, a no ser que el jugador de (nunca
mejor dicho) su brazo a torcer.
Ante este panorama, se
abren tres posible escenarios: Qué Irving acepte vacunarse y entre en dinámica
de equipo, solucionándose el problema, qué ante la negativa del jugador se
pueda producir el traspaso a una franquicia que sí acepte la condición de
jugador (jugando una cantidad parcial de partidos) e incluso, por qué no, la
posible retirada del base americano.
Lo cierto es que parece
que Brooklyn ha hecho lo correcto. Las palabras de su GM Sean Marks son toda
una declaración de intenciones: “Es importante que sigamos construyendo química
como equipo y que nos aferremos a nuestros valores de unidad y sacrificio”. Si
bien respetan la decisión tomada por Kyrie, está claro que la situación actual no
podía alargarse más. Tenían que tomar una decisión y lo han hecho. Han querido
ser firmes, porque en un equipo plagado con estrellas y claro favorito al
anillo este año, no deben tener elementos que enturbien la química de equipo.
La calidad de Kyrie, está
fuera de toda duda. Está claro que es uno de los mejores jugadores de la Liga,
pero su cabeza (unido a lesiones que le han hecho perderse gran cantidad de
partidos) no parece estar al mismo nivel de su juego.
Rookie del año y campeón
de la NBA en 2.016, por unas razones u otras, no ha acabado de explotar en los
años posteriores. Su salida de Cleveland, donde la química con Lebron no fue la
mejor, su salida por la puerta de atrás de Boston tras un decepcionante paso
por los Celtics, este episodio final con Brooklyn, unido a polémicas
declaraciones, como por ejemplo afirmar que la tierra era plana (finalmente
esto último tuvo que desmentirlo), no lo dejan en muy buen lugar.
Irving, con tan sólo 29
años, parece estar un poco más alejado que dentro de una cancha de baloncesto y
habrá que esperar a cómo se desenvuelven los acontecimientos, pero lo que todo
el mundo del baloncesto se pregunta en estos momentos ¿y ahora qué Kyrie?
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