Llegó el día del merecido homenaje. Sí, un año más tarde debido al Covid, pero hoy en el Palau se les ovacionará y se les dará las gracias por la conquista de la segunda copa de Europa de la entidad blaugrana. Coincidiendo con la visita del Zenit, dirigido por Xavi Pascual, entrenador del Barça en aquel año 2.010, se aplaudirá a un grupo de jugadores y técnico que mostraron un nivel excelso, tanto en defensa como en ataque, que permitió a los culés ser los Reyes de Europa en Paris.
Un acto en el que estarán
la gran mayoría de la plantilla de ese año. Tan solo faltarán a esta
celebración, Ricky Rubio, Boniface N’Dong, Lubos Barton, Jaka Lakovic, por sus compromisos
contractuales y Terence Morris.
En 2.010 un equipo
deslumbraba en Europa y éste no era otro que El F.C Barcelona dirigido por Xavi
Pascual. Un roster amplio, una defensa asfixiante, que dejaba en muy pocos
puntos al equipo rival (Olympiakos sólo anotó 68 puntos en la final de la Final
Four), y un excelente ataque, con Navarro en modo MVP y Pete Mickeal a la
cabeza, eran sus señas de identidad.
Este Barça era un equipo
muy equilibrado y con un potencial increíble. En el puesto de base tenías a Ricky
Rubio con 20 años, demostrando que Europa se le quedaba pequeña. Víctor Sada con
su defensa y cambio de registro en la dirección, el capitán Roger Grimau
aportando en calidad y en intangibles. Que importante es que un equipo haya
buena sintonía y, sin duda, Roger era pieza indispensable de ello.
En posiciones exteriores,
el esloveno Jaka Lakovic, el italiano Gianluca Basile, Pete Mickeal (uno de los
mejores jugadores extranjeros que ha jugado en el Barça, diría que Top-3) y
Juan Carlos Navarro, en una de sus mejores campañas, en la que fue premiado con
el MVP de la Final Four y el checo Lubos Barton, eran una serie de jugadores
que tenían algo en común. Y no era otra cosa, que cualquiera de ellos era capaz
de ganarte un partido él sólo, con lo que eso dificultaba y mucho a las
defensas contrarias.
Si lejos del aro, el nivel
de los jugadores era muy elevado, en posiciones interiores no se quedaba corto
precisamente el equipo culé… Tenía al mejor cuatro de Europa (siempre y cuando
las lesiones le respetaron), con un juego de pies y unos fundamentos increíbles.
Éste no era otro, que el esloveno Erazem Lorbek. La intimidación de Boniface N’Dong,
la espectacularidad y efectividad de para mí, del infravalorado Fran Vázquez,
la clase que siempre aparecía de un frío Terence Morris, junto a los minutos
que también aportaba Jordi Trias, eran caviar puro para Pascual.
Cómo muestra un botón. Fueron
capaces de derrotar en la final de la Euroliga a todo un Olympiakos (86-68),
que tenía en sus filas a hombres cómo: Milos Teodosic, Linas Kleiza, Sofolis
Schortsanitis, Theo Papaloukas o Josh Childerss… casi nada.
En resumen, era una de
las mejores plantillas que ha tenido en su historia el Barça, unido a un grandísimo
entrenador y de la casa, cómo Xavi Pascual. No hace falta irse muy lejos para
ver un claro ejemplo de ello. Que se lo pregunten al propio Barça en la eliminatoria
de cuartos de final de la Euroliga la pasada temporada, donde sufrió de lo
lindo para sacarla adelante.
Hoy ellos serán
homenajeados como es debido once años después de su consagración. Siempre pensé
que quizás, alguna copa de Europa más, podrían haberse llevado, pero eso ya es
otra historia…
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