Decepcionante. Inesperada. Así tenemos que calificar la temporada realizada hasta el momento por los Atlanta Hawks. Los de Georgia, una de las grandes revelaciones del curso pasado donde llegaron a disputar la final de la Conferencia Este ante Milwaukee Bucks, se han diluido en ésta como un azucarillo. Con un balance de 17 victorias y 21 derrotas se encuentran en duodécima posición, fuera de los puestos de playoffs y con una dinámica muy negativa en la que tan solo han ganado tres de los últimos diez partidos.
Y eso que antes de comenzar la temporada, los Hawks de la
mano de su General Manager Travis Schlenk habían hecho los deberes en los
despachos. Schlenk, mantuvo el bloque que tan buen resultado les había dado,
reteniendo a su estrella Trae Young (207 millones de dólares en 5 años), a John
Collins (125 millones por 5 años) y a Clint Capela (46 millones por 2 años),
además de a los veteranos Lou Williams y Solomon Hill.
Pero lo que debía ser tranquilidad para que el proyecto
creciera y se asentara en las posiciones de privilegio, se ha convertido en
frustración y una falta de motivación alarmante. Falta de motivación que ya
dejó entrever Trae Young a principio de campaña al declarar “Esto es la
temporada regular. No voy a mentir, es mucho más aburrida que los playoffs. Tienes
que encontrar esa misma motivación para jugar como en los playoffs”.
El equipo dirigido por Nate McMillan demuestran una
autocomplacencia difícil de entender que, traducido en la cancha, les convierte
en una de las peores defensas de toda la NBA. Los 28,4 puntos y 9,5 asistencias
de media por partido de Trae Young y los casi 12 puntos y más de 13 rebotes de
Clint Capela, no son suficientes para que los Hawks levanten el vuelo. La
irregular temporada de hombres tan reputados en la Liga como Bogdan Bogdanovic,
Kevin Huerter, Cam Reddish o Danilo Gallinari, está siendo demasiado para
Atlanta y en la que ya empiezan a sonar movimientos en el roster, a través de
traspasos. Está claro que necesitan enderezar el rumbo y acudir al mercado sea
la opción más lógica en estos momentos.
Si nos hubieran dicho este escenario para los Hawks al
inicio de temporada, muy pocos se lo habrían creído. Un equipo joven y a la vez
con experiencia en los playoffs, con el mismo núcleo de descarados jugadores,
que tan buen sabor de boca dejó hace tan solo unos meses, nos hacían prever un
gran curso para los de Atlanta. Pero nada más lejos de la realidad, todos estos
ingredientes no han sido suficientes y estamos asistiendo a la sorprendente
involución de los Hawks. Veremos como acaban el año, pero los inputs y
sensaciones no son nada buenos.
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