Una nueva temporada, y una nueva decepción. No ha transcurrido ni un mes de competición y los New Orleans Pelicans ya están hundidos en la clasificación con un balance de dos victorias y doce derrotas. Otro año que el conjunto dirigido por el novato Willie Green se va a quedar fuera de los Playoffs y con éste ya serán cuatro fuera de él.
Los de Luisiana son un equipo sin carácter, sin alma. Un
equipo débil que al menor contratiempo se disuelve como un azucarillo. Pero el
principal problema para los Pelicans es que no se ven visos de esperanza a
corto plazo. Su jugador franquicia no ha debutado esta campaña, y todavía no se
sabe cuando volverá a pisar una cancha de baloncesto. Éste no es otro que Zion
Williamson. Sus imágenes de la semana pasada entrenando, pasadísimo de peso, no
hacen ser optimistas sobre su regreso a corto plazo.
Otro jugador capital para los Pelicans es Brandon Ingram,
qué debido también a las lesiones, se ha perdido la mitad de los partidos de
este curso. Sus más de veinte puntos por partido de media, han sido una baja
que ha lastrado mucho a los de Nueva Orleans.
Ingram recaló en la franquicia en el traspaso de Anthony
Davis a Lakers junto a Lonzo Ball y Josh Hart. Un traspaso en el que el bueno
de Brandon ha sido la única nota positiva. Lonzo ya no está (en Chicago lo está
bordando) y Hart no ha terminado de explotar siendo claramente un jugador
venido a menos.
El único hombre que está tirando del carro en este inicio de
competición está siendo el pívot Jonas Valanciunas. El lituano traspasado a los
Pelicans por Steven Adams, con sus veinte puntos y casi catorce rebotes de
media, es el único motivo de felicidad para una afición carente de alegrías.
El resto del roster de los de Nueva Orleans no invita al
optimismo. Los Nickeil Alexander-Walker, Devonte’ Graham, Garret Temple,
Herbert Jones… no son jugadores de calidad suficiente para hacer de estos
Pelicans un equipo competitivo.
A esto su entrenador Willie Green, en su primera temporada
no está aprovechando lo suficiente los activos de los que dispone. El checo
Tomas Satoransky, con larga carrera en la NBA, no dispone de la confianza del
coach y sobre todo sorprende el ostracismo del español Willy Hernangómez,
prácticamente inédito este curso. Green, ha preferido apostar por el irregular
Jaxson Hayes en el puesto de pívot suplente, en lugar del español, que cuando
ha dispuesto de minutos, ha cumplido holgadamente.
Con todo este panorama, se prevé una larga travesía por el
desierto para los de New Orleans y muy a mi pesar, estamos ante otro caso de
interminable reconstrucción de una franquicia.
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