“Es fácil ir a algún lado y ganar un campeonato con alguien más. Podría ir a un Super Equipo y simplemente hacer mi parte y ganar. Pero esta es la manera difícil de hacerlo y esta es la manera de hacerlo. Nosotros lo conseguimos”. Estas palabras salían ni más ni menos que de un exultante Giannis Antetokoumpo, tras proclamarse Campeón de la NBA. Unas palabras qué suenan a reivindicación. Su memorable actuación en el sexto y definitivo encuentro quedará para la historia. Los 50 puntos, 14 rebotes y 5 tapones guiaron a los Milwaukee Bucks, cincuenta años después, a conseguir un nuevo anillo, tras derrotar a Phoenix Suns por un computo global de 4 a 2.
A sus 26 años Giannis se
consagra como Estrella absoluta de la Liga. Una estrella que había sido puesta
en duda tiempo atrás… Qué si no sabe lanzar de tres, que sólo es físico, que
cuando llega el momento de la verdad, los Playoffs, se diluye como un
azucarillo... Todos esos dimes y diretes los ha derribado de un golpe, de
manera definitiva. Se ha visto al jugador griego liderar a los suyos como antes
lo había hecho, con la inteligencia de echarse a un lado por el bien del
equipo, cuando el juego lo ha requerido. Tener la madurez de estar en un
segundo plano en los últimos minutos de partido, cuando los sistemas y lanzamientos
iban dirigidos a su compañero Khris Middleton, son dignos de elogio.
El compromiso de
Antetokoumpo tras recuperarse de la lesión en la ronda anterior ante Atlanta
Hawks marcaron el camino al resto del equipo. El mensaje fue claro, para llegar
al éxito había que sufrir y vaya si los de Wisconsin lo han hecho en estos
Playoffs… Una serie en la que acabaron exhaustos ante Brooklyn Nets y que se
decidió por pequeños detalles o sin ir más lejos, levantar un dos a cero en la
Final ante los Suns, dan fe que el camino hasta ser Campeones no ha sido nada
fácil.
Pero está claro que un
jugador no consigue sólo los Campeonatos. Giannis ha tenido la suerte de tener
a su lado a una serie de jugadores, que no faltos de calidad, sí que no han
tenido el reconocimiento que merecen o han estado a la sombra hasta el día de
hoy. Sin ir más lejos, el segunda espada del equipo, Khris Middleton ha sido
clave en la consecución del anillo. Excelso tirador y un seguro de vida en los
momentos finales y calientes de partido, ha hecho unos magníficos Playoffs. De
hecho, si no llega a ser por el superlativo último partido de Giannis,
Middleton podría haberse llevado perfectamente el galardón de MVP de los
Playoffs.
Otro claro ejemplo de
jugador infravalorado ha sido el base Jrue Holiday. Su llegada no causó mucho
revuelo, pero que ha resultado clave en el devenir de unos Bucks campeones. Su
dirección de juego, unido a su excelente defensa (sólo hay que recordar el robo
en los segundos finales del quinto partido de la final a Devin Booker), era lo
que necesitaban los de Milwaukee. Un tercer espada que habían adolecido en
campañas anteriores los Bucks.
Pero no sería justo
acaparar los focos sólo en los tres grandes bastiones del equipo. El resto de
la plantilla ha realizado también una gran labor. La defensa y amenaza exterior
de P.J. Tucker, Pat Connaughton o Bobby Portis, unida a el buen hacer de Brook
López, ha resultado también decisiva. Sin ellos, el anillo de Campeón no habría
sido posible.
Todo ello bajo la
dirección y tutela desde el banquillo de Mike Budenholzer. El pupilo del mítico
Greg Popovych también sale muy reforzado tras la consecución del campeonato. La
sombra de un posible cese sobrevolaba su cabeza no hace mucho y Mike ha sabido
ajustar y sobre todo minimizar las virtudes de unos Suns que parecían
disparados hacía el titulo tras disputarse los dos primeros encuentros. Una
parte importante del título también es suya.
Milwaukee Bucks un equipo
que se ha reivindicado de la mejor manera posible, tras años en los que había
sido una de las grandes decepciones de la Liga. ¿Será este el primer anillo de
muchos? Veremos…
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